Mie
29
jun '11

El debate sobre los derechos y deberes de niños/as y adolescentes: una mirada desde la Convención de los Derechos del Niño.


En distintos círculos suele escucharse con ocasión de algún hecho o incidente en el cual los protagonistas son adolescentes que “los menores de edad conocen y exigen mucho sus derechos, pero no respetan sus deberes”, idea arraigada que aflora como evidencia de una asentada visión idiosincrática que cada cierto tiempo tiende a poner un manto de duda sobre el valor social de la plena vigencia y aplicación de los derechos de este grupo etario.

Ante este discurso que reclama un supuesto equilibrio entre derechos y deberes pienso que es más acertado proponer el concepto de responsabilidad de los adolescentes frente terceras personas y a los bienes jurídicos que se protegen.

Los deberes son un concepto abstracto, que se usa más para definir, desde la educación cívica, el respeto entre los ciudadanos y la comprensión de que los derechos de uno terminan donde empiezan los derechos del otro. Desde ahí que el concepto de deberes aparece para demostrar las reglas del juego del acuerdo social que tiene cada nación.

Respecto a los menores de edad, al declararlos imputables por las leyes penales juveniles se los dignifica como sujetos capaces de asumir las consecuencias de sus actos, atendiendo a su etapa evolutiva. Frente a la pregunta: “¿Y por qué no les enseñan sus deberes?”, la respuesta que surge apunta a que el adolescente, como menor de edad, es un sujeto que se hace -y lo hacemos- responsable de sus conductas.

Desde la perspectiva de la Convención sobre los Derechos del Niño y de los Derechos Humanos, el hecho de que niños, niñas y adolescentes hablen de sus derechos y exijan respetarlos, no es sinónimo de impunidad, por el contrario, es hacerlos responsables, es dignificarlos, es exigirles la responsabilización por el o los actos reprochables que han cometido. Es trabajar con ellos para que ejerzan una conducta a futuro (evitar la reincidencia) de responsabilidad social, aceptando el “acuerdo social” y aquellas conductas que la sociedad definió esperables.

Por otro lado la Ley 20.084 de Responsabilidad Penal de los Adolescentes en el párrafo 5º, artículo 20 (sobre las finalidades de la sanciones y otras consecuencias) señala que: “Las sanciones y consecuencia que esta ley establece tiene por objetivo hacer efectiva la responsabilidad de los adolescentes por los hechos delictivos que cometan, de tal manera que la sanción forme parte de una intervención socioeducativa amplia y orientada a la plena integración social”. Por lo que no queda duda el componente de responsabilidad del adolescente, como reproche por su conducta transgresora.

Por lo planteado anteriormente, el concepto de responsabilidad es más acertado para estas materias que el de deberes, dado que el primero involucra la participación activa del sujeto y la posibilidad de reparar el daño causado y de restaurar la confianza que se ha quebrantado con la víctima y con la comunidad que se sintió afectada por el delito. Este concepto, en este ámbito, adquiere más sentido dado la oportunidad y el momento procesal en que emerge. Señalo, al menos, tres: el primero es el reproche formal que hace el juez, después de un debido proceso, al declararlo culpable del hecho punible, que es el acto simbólico de la culpabilidad; el segundo es cuando el adolescente debe cumplir formalmente con la medida o sanción impuesta, en tiempo y frecuencia de la intervención, y se hace responsable de la determinación judicial y, un tercer momento es cuando, a partir de los agentes interventores (educadores, psicólogos, criminólogos, entre otros), y dado la finalidad expuesta precedentemente de las sanciones, se promueve en el adolescente que incorpore a su repertorio conductual y valórico el respeto de los derechos humanos de terceros (Art. 40 de la CDN), el respeto a los bienes jurídico protegibles y el ser un ser social que se responsabiliza de las consecuencias de sus actos.

 

 

OSVALDO VÁZQUEZ R./ Psicólogo. Coordinador de Proyectos de la Corporación Opción.
 

1 Comentario en “El debate sobre los derechos y deberes de niños/as y adolescentes: una mirada desde la Convención de los Derechos del Niño.”

  1. jenifer Says:

    es muy injusto


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